Son ampliamente conocidos los efectos positivos que la miel tiene sobre nuestra salud, contiene minerales, vitaminas y oligoelementos, los cuales tienen propiedades antibacterianas, anti-inflamatorias, antisépticas y calmantes, tiene potencial antibacteriano, hidratante, favorece la digestión, trata heridas y quemaduras, alivia la tos y el dolor de garganta, la debilidad y el cansancio, es relajante, favorece el sueño y alivia el estrés. Además de ser un endulzante primario y no caducar.
Sin embargo, no siempre compramos la miel que creemos y es habitual encontrar miel adulterada a la venta.

Has de fijarte muy bien en el etiquetado a la hora de comprarla, pero si este no estaba claro, la has adquirido en alguna granja o tienes algún tarro en casa, en esta ocasión, te explicamos cómo saber si la miel es pura o está adulterada.

Se denomina miel pura al producto que fabrican las abejas, sin ningún tipo de añadido. Esta es la que se recolecta tal cual de la colmena y luego se envasa. Cuando la miel es objeto de un proceso de pasteurización a 63 grados, es necesario hablar de miel pasteurizada, la cual no tiene usos terapéuticos.

A efectos prácticos, cuando compras en el mercado la miel, debes asegurarte que en el etiquetado no se incluyan expresiones tales como «jarabe de alta fructuosa» o «glucosa comercial», ya que se le han añadido aditivos para que la miel no se solidifique. A mayores, es frecuente que se incluyan agua, edulcorantes artificiales o azúcar. Ten en cuenta que la miel natural tiene muy poca agua y es absorbida con rapidez por la piel, así que si la frotas con las yemas de los dedos y te quedan pegajosas, esa miel está adulterada.

La forma más sencilla de saber si la miel es pura es verter una cucharadita en un vaso de agua. Si llega al fondo del vaso y hace grumos, la miel es pura. Más sencillo es poner un poco de miel en el dedo, la natural no se caerá, pero el resto de ellas sí se derramarían.

Otro de los métodos más fáciles para saber si la miel ha sido o no adulterada es hacer la prueba del vinagre, este líquido imprescindible en cualquier casa. Si añades un par de gotas de vinagre a una cucharada de miel y esta se espuma, la miel está adulterada

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Aunque la forma más sencilla de comprobar si la mies es natural o adulterada es por la cristalización. Como norma general la miel pura siempre cristaliza, es solo cuestión de tiempo que esta se produzca. De tal manera, es posible que compres un tarro de miel que esté solidificada o escarchada, por lo que no debes preocuparte: se trata de miel pura. Si tienes un bote de miel, lo metes en el frigorífico y no se cristaliza, o pasa el tiempo y tampoco se da solidificado, lo más probable es que se trate de una miel adulterada. Como último dato a destacar, has de recordar que la miel natural no tiene fecha de caducidad,  lo que si tiene por ley es una fecha de consumo preferente.

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